| Nosotros que podemos, ¡dialoguemos! |
![]() |
| ¿Por qué catalán/valenciano? |
|
Si bien en ciertos ámbitos también ha recibido y recibe el nombre de catalán, hace siglos que, en tierras valencianas, el término más común y extendido para designar a la lengua propia es el de valenciano. Es este el nombre que consta en el Estatuto de Autonomía del 1982, lo que no excluye que las Cortes Valencianas, en el preámbulo de la Ley de creación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (1998), reconozcan que las hablas baleares, valencianas y catalanas forman parte de un mismo "sistema lingüístico". *
De una lectura estricta de los estatutos de autonomía españoles se deduciría que en España hay cinco lenguas cooficiales. Los estatutos catalán y balear estipulan que el catalán es lengua cooficial en Cataluña y las Baleares, respectivamente, mientras que el estatuto valenciano (artículo 7) hace lo mismo con el valenciano. Ninguno de los estatutos hace referencia al hecho de que estas denominaciones se refieren a una misma lengua, con las variantes territoriales correspondientes. * Por ello, a veces, cuando el Estado ha apostado por el plurilingüismo, ha permitido que haya una versión catalana y una versión valenciana diferenciadas de los mismos documentos (por ejemplo, la traducción separada de una parte del BOE al catalán y al valenciano o, más recientemente, la traducción de la Constitución Europea a las diversas lenguas oficiales), o incluso que determinadas publicaciones enumeren las cinco lenguas cooficiales en España, sin hacer ninguna referencia al hecho de que catalán y valenciano son dos maneras distintas de denominar a una misma lengua. Desde el punto de vista científico o académico, nadie duda de la unidad de la lengua. El problema de la denominación es meramente político y se arrastra desde el momento en que determinados grupos políticos y sociales -sobre todo valencianos- han querido hacer un uso político y partidista de la denominación de la lengua. Para salir de este callejón sin salida, ciertos sectores (académicos, culturales y cívicos) han propugnado una denominación integradora de la lengua a efectos supraautonòmicos: catalán/valenciano (o valenciano/catalán). La Organización por el Multilingüismo cree firmemente que esta es la vía por la que hay que apostar a fin de que no se produzca una ruptura de la lengua por razones de tipos sobre todo onomástico, puesto que la normativa vigente del catalán y el valenciano es la misma. Por eso, en toda la documentación que producimos usamos siempre la denominación catalán/valenciano para referirnos a esta lengua. ¿Quién debería tomar la decisión? Esta decisión debe ser consensuada al máximo nivel entre los gobiernos catalán, valenciano y balear y tiene que ser aceptada por las Cortes en Madrid. El acuerdo deberá contar con el asesoramiento y la cooperación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, el Institut d'Estudis Catalans y la Universitat de les Illes Balears, los organismos que, de acuerdo con los estatutos respectivos o la legislación posterior, tienen competencia en materia de lengua. La cooperación entre dichas instituciones reviste la mayor importancia. ¿Qué efectos tendría esta denominación? ¿En qué ámbitos se aplicaría? La denominación catalán/valenciano se aplicaría en cualquier texto oficial de ámbito estatal, europeo e internacional en que se designaran las lenguas cooficiales en España. ¿Continuarían usándose las denominaciones tradicionales? En el interior de cada territorio no cambiaría nada y la lengua seguiría siendo designanda con los nombres tradicionales (catalán en Cataluña y las Baleares, valenciano en la Comunidad Valenciana, mallorquín en Mallorca, etc.), aunque es probable que en el uso administrativo se fuera extendiendo la forma catalán/valenciano. La denominación catalán/valenciano se emplearía sólo en documentos oficiales de ámbito estatal, europeo o internacional. Habría que explicitar que cualquiera de las diversas denominaciones es legalmente válida e intercambiadle y sirve para designar a la misma lengua.* ¿Qué estándar escrito se usaría? Esta es una cuestión que habrá que resolver a medio plazo, pero que por el momento no es tan urgente como la denominación. Mientras tanto, en cada territorio se continuará usando el estándar que se ha empleado hasta ahora, mientras que en documentos oficiales de ámbito estatal, europeo o internacional cualquiera de los estándares existentes (la normativa es la misma, y las diferencias, por lo tanto, son mínimas) sería plenamente válido como representante del catalán/valenciano. Es decir, por poner un ejemplo, con una sola traducción del BOE ya basta, independientemente de si está escrita en estándar catalán, valenciano o en una mezcla de ambos. ¿Por qué es importante resolver urgentemente el problema de la denominación? Es muy importante llegar a un consenso para resolver la cuestión de la denominación de la lengua, porque el Gobierno español está empezando a tomar medidas a favor del plurilingüismo estatal. Si antes de ponerlo en práctica no se ha resuelto la cuestión de la doble denominación, pronto nos encontraremos con un número creciente de documentos en cinco lenguas, con versiones idénticas o casi idénticas de catalán y valenciano (como puede verse, por ejemplo, en la página web del Ministerio de Agricultura). ¿Por qué debemos denominar a la lengua catalán/valenciano si hasta ahora siempre la hemos llamado simplemente catalán? (...o valenciano ?) Los catalanes, los baleares y una parte (muy concienciada, pero también muy minoritaria) de los valencianos han denominado históricamente a su lengua común con el nombre de catalán. La gran mayoría de valencianos, sin embargo, la denominan (también desde hace muchos siglos) valenciano. Esto no significa que crean que es una lengua distinta (aun cuando hay una minoría que sí ha instrumentalizado esta cuestión, hasta ahora sin éxito); son sólo maneras diferentes de designar una misma lengua. El caso es que buena parte de la sociedad valenciana no se siente identificada con la lengua si oficialmente se la denomina sólo catalán. Por ello creemos que la opción integradora de recoger los dos nombres en una misma denominación común es la mejor manera de reflejar a la vez la unidad y la diversidad de la lengua, de hacer que los valencianos se sientan también plenamente representados e identificados en el nombre de la lengua sin agravios comparativos ni diferencias onomásticas. Y, ¿por qué no llamarla catalán/valenciano/balear, o catalán /valenciano/balear/rosellonés, etc.?, o català/valencià/balear/rossellonès, etc.? Por razones históricas y políticas, de la denominación de la lengua sólo se ha hecho cuestión en la Comunidad Valenciana (véase más arriba la nota a la pregunta "¿Se continuarían usando las denominaciones tradicionales?", en la que el texto de una ley de las Cortes Valencianas llega a hacerse eco de esta "polémica"). En los otros territorios donde se habla esta lengua, su nombre no ha sido nunca cuestionado ni objeto de disputa. Por ejemplo, el Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares afirma: "La lengua catalana, propia de las Islas Baleares, tendrá, junto con la castellana, el carácter de idioma oficial" (artículo 3.1). Es sólo el Estatuto de Autonomía valenciano el que afirma que el valenciano será lengua cooficial (artículo 7), sin hacer ninguna referencia al hecho de que se trata de la misma lengua que se habla a las Baleares y en Cataluña. De aquí arranca toda la confusión y la problematización que se ha hecho en torno a la cuestión de la denominación de la lengua. ¿Qué consecuencias tendría la ruptura lingüística? Si vamos hacia un modelo de dos lenguas ("catalán" y "valenciano"), no sólo se multiplicarán los costes del plurilingüismo, sino que se fragmentará el mercado potencial de los hablantes de catalán/valenciano (con repercusiones en los ámbitos editorial, de medios de comunicación, etiquetado, etc.), y las demandas lingüísticas de catalanes y valencianos a nivel estatal y europeo quedarán igualmente divididas: en lugar de hablar de un colectivo de más de 7 millones de hablantes y cerca de 12 millones de habitantes en los territorios en que el catalán/valenciano es oficial, hablaríamos de colectivos de pocos millones de hablantes fragmentados por comunidades autónomas, lo cual debilitaría indudablemente cualquier demanda lingüística o intento de recuperación o normalización de la lengua, incluyendo el alcance de la oficialidad tanto en el Estado como en la Unión Europea. A estas consecuencias habría que añadir otras, como por ejemplo la pérdida de utilidad entre los hablantes que tienen el catalán/valenciano por lengua oficial, por el hecho de que se reducirá su ámbito de uso (laboral, cultural, social, emocional); la pérdida de prestigio entre los nuevos ciudadanos, que percibirán una debilidad política y social por no haber sabido resolver la cuestión de la unidad de la lengua; resentimiento y división entre comunidades, etc. Por todo ello, la Organización por el Multilingüismo lanza un llamamiento dirigido directamente a la clase política catalana y valenciana: ustedes que pueden, dialoguen, hablen y lleguen a un acuerdo satisfactorio en un asunto que nos afecta muy directamente a todos, catalanes y valencianos, seamos o no hablantes habituales de nuestra lengua. Hay que usar el sentido común, el diálogo y la responsabilidad, la visión a largo plazo y no los intereses particulares a corto plazo. Hay que estar dispuestos a hacer concesiones para encontrar lo que nos une en lugar de explotar lo que nos separa y que es susceptible de crear enfrentamientos estériles. Nos enfrentamos a un reto y debemos asumirlo; es ahora o nunca. Dentro de muy poco tiempo será demasiado tarde, y si no actuamos ahora nos encontraremos con una lengua dividida. Nota. La Organización por el Multilingüismo prepara la difusión de materiales sobre la cuestión del catalán/valenciano, que dirigirá a los actores políticos y sociales de los territorios que comparten esta lengua. Para cualquier información adicional, póngase en contacto con info@om-plural.org. |
![]() |
| AÑADIR UN COMENTARIO |
| VER COMENTARIOS |