Cartas enviadas
Congreso de los Diputados
350 destinatarios
28.04.2001
Distinguido Señor, Distinguida Señora,
En su condición de miembro del Congreso de los Diputados, que en fechas recientes se ha interesado por la presencia de las lenguas del Estado en los sellos de correos y demás efectos postales, nos complace dirigirnos a usted para entregarle una copia del artículo "Languages on Stamps: Spain", aparecido en una de las revistas filatélicas más prestigiosas del mundo, American Philatelist, que publica la American Philatelic Society. El artículo explica el actual régimen lingüístico de los sellos españoles y se hace eco de las recientes iniciativas parlamentarias para adaptarlo a la realidad plurilingüe del Estado.
Si Vd. nos lo permite, nos gustaría aprovechar la ocasión para glosar la bondad de estas iniciativas, y la relación de esta cuestión aparentemente menor con una concepción fuerte de la España plural.
Como la misma Constitución española reconoce, España es un país plurilingüe. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (1998), más del 40 por ciento de los españoles viven en comunidades autónomas donde además del castellano existe una lengua oficial propia, y otros ciudadanos viven en territorios que, a pesar de no haberla declarado oficial, también tienen una lengua tradicional diferente del castellano.
La Constitución también impone a los poderes públicos el mandato de respetar y proteger la riqueza de la diversidad lingüística española. Es cierto que la Constitución permitió la oficialización en sus territorios de las lenguas propias de las comunidades autónomas, pero si comparamos España con otras democracias plurilingües es ineludible constatar que el nivel de reconocimiento del que gozan esas lenguas en los símbolos e instituciones del Estado es todavía insuficiente. Así, a diferencia de Bélgica, Finlandia, Suiza o Canadá, España es un país que todavía se concibe a sí mismo y se proyecta hacia el mundo como una realidad monolingüe, que no asume como propia la diversidad de sus habitantes.
Desde la sociedad civil (que Organización por el Multilingüismo aspira a representar), pero también desde los partidos políticos y las organizaciones sindicales, que han dado su apoyo a iniciativas como la de los sellos plurilingües, ha surgido la convicción de que ha llegado el momento histórico de que España dé pasos serios hacia el reconocimiento de su carácter plurilingüe en los símbolos e instituciones del Estado, no sólo para homologarse con las demás democracias multilingües del mundo, sino también para ofrecer un marco de convivencia en el que todos los españoles puedan sentirse igualmente representados. El castellano, ciertamente, constituye un patrimonio cultural de primer orden al que ningún ciudadano español desea renunciar, pero el reconocimiento de este hecho no es óbice para que los símbolos e instituciones del Estado den entrada a las demás lenguas españolas y permitan realizar de manera fehaciente el ideal de la España plural.
Para dar mayor solemnidad y solidez a la realización de este ideal, Organización por el Multilingüismo considera conveniente que el Estado se dote de un corpus legislativo que regule el plurilingüismo en los símbolos e instituciones del Estado. Las proposiciones de ley sobre el plurilingüismo de los sellos presentadas por los parlamentos de las Islas Baleares, Cataluña, Navarra podrían haber sido un primer paso en esa dirección. Es cierto que el Pleno del Congreso de los Diputados, en votación celebrada el día 6 de marzo, acordó no tomar en consideración dichas proposiciones de ley, pero esta primera negativa no significa que la demanda de sellos plurilingües haya caducado en su legitimidad. Por ello, Organización por el Multilingüismo va a seguir impulsando su campaña a favor de los sellos plurilingües, va a seguir añadiendo adhesiones de ayuntamientos a las 300 que ya ha recogido y, acaso en la VIII Legislatura, va a solicitar a los parlamentos autonómicos que representan a los ciudadanos españoles que se identifican principalmente con lenguas diferentes del castellano que vuelvan a presentarse en el Congreso de los Diputados con una demanda cuyo cumplimiento no solamente permitiría a España medirse con las demás democracias plurilingües (que en algún caso disponen de sellos plurilingües desde hace siglos), sino que daría pleno cumplimiento a su propio mandato constitucional de respecto y protección de su diversidad lingüística interna.
Con la seguridad de que dispensará Vd. a esta carta, al artículo de American Philatelist y a la propuesta de los sellos plurilingües la atención que se merecen, le enviamos nuestros saludos más cordiales.
Organización por el Multilingüismo
Albert Branchadell Presidente
Joan Moles Portavoz ejecutivo
Joan Vilarnau Secretario
Joan Berenguer Tesorero
Manlleu (Barcelona), sábado 28 de abril de 2001